Cómo cuidar las articulaciones de tu perro mayor

Cómo cuidar las articulaciones de tu perro mayor

Si notas que a tu perro le cuesta levantarse, evita subir al sofá o se queda atrás en los paseos, es posible que sus articulaciones estén pidiendo una ayuda extra. La etapa senior trae cambios naturales, pero el dolor no debe normalizarse. En esta guía encontrarás consejos claros y prácticos para proteger sus articulaciones, aliviar molestias y mantener su movilidad y bienestar el mayor tiempo posible.

Señales de que las articulaciones necesitan ayuda

La artrosis y otros problemas articulares son frecuentes en perros mayores. Detectarlos a tiempo permite actuar antes de que el dolor limite su calidad de vida.

  • Rigidez al levantarse tras dormir o estar mucho rato tumbado.
  • Cojeo que mejora con el movimiento o aparece tras ejercicio.
  • Evitar saltos (cama, sofá, coche) o rechazo a subir escaleras.
  • Disminución del ritmo en los paseos, más paradas y falta de entusiasmo.
  • Posturas cambiadas para aliviar dolor (sentarse ladeado) o lamerse las articulaciones.
  • Carácter más irritable, menos tolerancia a la manipulación o al juego con otros perros.

Acude al veterinario cuanto antes si observas signos de alarma como dolor intenso agudo, hinchazón marcada de una articulación, fiebre, caída, trauma, parálisis o incapacidad para apoyar una extremidad.

Evaluación veterinaria y diagnóstico

Un chequeo completo es clave para trazar el plan de cuidados. El equipo veterinario evaluará el rango de movimiento, sensibilidad, masa muscular y la marcha de tu perro. Según el caso, pueden recomendar:

  • Radiografías para valorar artrosis, displasia, osteofitos y congruencia articular.
  • Análisis de sangre para controlar hígado y riñón antes de usar antiinflamatorios.
  • Pruebas complementarias (ecografía, resonancia, artrocentesis) en casos complejos.

El objetivo es descartar causas neurológicas o lesiones ligamentarias y medir el dolor para ajustar el tratamiento. A partir de aquí, el manejo es multimodal: cambios de estilo de vida, fisioterapia, nutrición y, cuando procede, medicación.

Consejos para cuidar las articulaciones del perro en la etapa senior

Control del peso corporal

El exceso de peso es el factor modificable con mayor impacto en la artrosis. Cada kilo de más multiplica la carga sobre caderas, codos y rodillas.

  • Aim de condición corporal: mantén a tu perro en un estado 4–5/9 (costillas palpables sin exceso de grasa).
  • Revisa raciones: mide el alimento con vaso medidor o báscula; ajusta según actividad.
  • Snacks con cabeza: limita los premios al 10% de las calorías diarias. Prefiere opciones bajas en calorías.
  • Controles regulares: pésalo cada 3–4 semanas y anota cambios.

Alimentación y suplementos articulares

Una dieta equilibrada para perros senior y ciertos nutracéuticos pueden apoyar el cartílago y modular la inflamación.

  • Piensos para articulaciones: fórmulas con omega-3 (EPA/DHA), antioxidantes y condroprotectores.
  • Omega-3 marinos: los EPA/DHA de aceite de pescado ayudan a la respuesta inflamatoria. Referencia general de pauta: 75–100 mg/kg/día de EPA+DHA, siempre bajo indicación veterinaria.
  • Glucosamina y condroitina: pueden apoyar el metabolismo del cartílago. Los efectos suelen apreciarse tras 4–8 semanas de uso continuado.
  • Mejillón de labio verde, MSM y colágeno: útiles en algunos perros como parte de una estrategia combinada.
  • Hidratación: el agua favorece la lubricación articular. Usa varios bebederos y renueva a diario.

Consejo práctico: introduce un suplemento cada vez y evalúa respuesta. Consulta siempre al veterinario para evitar interacciones y ajustar dosis a peso y estado clínico.

Ejercicio de bajo impacto

El movimiento regular mantiene la masa muscular, estabiliza las articulaciones y reduce el dolor. Evita tanto el sedentarismo como los esfuerzos bruscos.

  • Frecuencia: 2–3 paseos diarios moderados, de 15–30 minutos, según tolerancia.
  • Terreno: superficies blandas y regulares (tierra, césped) mejor que asfalto o suelos resbaladizos.
  • Ritmo constante: evita sprints, frenadas o juegos de lanzamientos repetidos.
  • Hidroterapia: nadar o caminar en cinta acuática reduce carga articular y mejora fuerza; ideal con fisioterapeuta canino.

Calentamiento, estiramientos y masaje suave

Antes del paseo, realiza un calentamiento de 5 minutos: caminar lento, giros amplios, dos o tres subidas y bajadas de un bordillo bajo. Al volver, enfriamiento con paso tranquilo y masaje suave en músculos paravertebrales y muslos.

  • Compresas templadas: 10–15 minutos sobre codos, caderas o zona lumbar antes de la actividad (envueltas en toalla; temperatura agradable, nunca caliente).
  • Estiramientos suaves: “olfatear la axila” con una golosina para flexionar cuello y columna; repite 3–5 veces por lado sin forzar.

Fisioterapia y terapias complementarias

Un plan personalizado puede incluir:

  • Fortalecimiento: ejercicios controlados de propiocepción y equilibrio.
  • Electroterapia, láser y acupuntura: pueden ayudar al control del dolor en determinados pacientes.
  • Infiltraciones o tratamientos inyectables: pautados por el veterinario cuando está indicado.

Adaptaciones en casa

  • Suelo antideslizante: coloca alfombras o pasillos antideslizantes en zonas de paso.
  • Rampa o escalones bajos para sofá y coche; evita saltos que sobrecargan codos y caderas.
  • Cama ortopédica de espuma viscoelástica, firme y de fácil acceso, lejos de corrientes de aire.
  • Arnés de soporte para ayudar a incorporarse o subir escalones sin traccionar del cuello.
  • Temperatura confortable: el frío y la humedad empeoran la rigidez; mantén un ambiente templado.

Manejo del clima y de las salidas

  • En días fríos: paseos más breves y frecuentes, abrigo si el perro lo tolera y es de pelo corto o muy mayor.
  • En días calurosos: evita horas punta; hidrata y descansa a la sombra para prevenir sobreesfuerzo.

Cuidado de uñas y almohadillas

Las uñas largas alteran la postura y la tracción, aumentando la carga articular.

  • Recorte regular cada 2–4 semanas o según crecimiento.
  • Almohadillas: hidrátalas si están secas; inspecciona grietas o cuerpos extraños.
  • Ayudas de tracción: calcetines antideslizantes o “grips” pueden mejorar la estabilidad en interiores.

Analgésicos y antiinflamatorios bajo pauta veterinaria

El control del dolor es fundamental para que tu perro se mueva y mantenga músculo. Existen antiinflamatorios específicos para perros y fármacos adyuvantes como gabapentina o amantadina.

  • No automediques: no des ibuprofeno, naproxeno, aspirina ni paracetamol por tu cuenta. Algunos son tóxicos y el paracetamol sólo se usa en perros bajo estricta indicación veterinaria.
  • Monitoriza efectos: avisa si hay vómitos, diarrea, inapetencia, decaimiento o cambios en la micción.

Hidratación y sueño reparador

El descanso de calidad y una hidratación adecuada facilitan la recuperación muscular y el bienestar general. Ofrece varios puntos de agua y un espacio tranquilo para dormir sin interrupciones.

Enriquecimiento mental sin sobrecarga física

Mantén su mente activa con juegos olfativos, rompecabezas de comida o entrenamiento de trucos suaves. Estimula sin exigir saltos o giros rápidos.

Traslados y seguridad en el coche

Usa rampas para entrar al vehículo, arnés homologado y una zona acolchada. Evita frenazos bruscos y trayectos excesivamente largos sin pausas.

Rutinas de ejercicios específicos en casa

Realiza estos ejercicios 3–4 veces por semana, en suelos antideslizantes y sin dolor. Si tu perro muestra molestia, reduce repeticiones o consulta al fisioterapeuta canino.

  • Sentarse y ponerse de pie: 5–10 repeticiones controladas, premiando la postura correcta.
  • “Tocar nariz a mano”: guía movimientos suaves de cuello para mantener movilidad cervical y dorsal.
  • Cavaletti bajos: 4–6 barras a la altura del carpo, caminar lentamente para mejorar coordinación y flexión.
  • Elevación de patas alternas: sostén suavemente una pata trasera 3–5 segundos; alterna para activar core y propiocepción.
  • Equilibrio en superficie inestable (cojín de equilibrio): 3 sesiones de 30–60 segundos, siempre con apoyo y seguridad.
  • Pendientes suaves: caminar cuesta arriba y abajo, cortos y controlados, fortalece glúteos y muslos.

Cómo organizar un plan semanal realista

  • Lunes/miércoles/viernes: paseos moderados + ejercicios de fuerza y propiocepción (10–15 minutos).
  • Martes/jueves: paseos suaves + estiramientos y masaje.
  • Sábado: hidroterapia o ruta de olfateo en terreno blando.
  • Domingo: descanso activo en casa con juegos mentales tranquilos.

Ajusta el plan según la respuesta: si hay más rigidez al día siguiente, reduce duración o intensidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tardan en notarse los efectos de los suplementos?

Entre 4 y 8 semanas. Úsalos de forma consistente y revisa con el veterinario su utilidad en controles periódicos.

¿Puedo darle ibuprofeno u otros medicamentos humanos?

No. El ibuprofeno, naproxeno y otros fármacos humanos pueden ser tóxicos para los perros. El dolor articular debe manejarse con medicación veterinaria específica y a la dosis adecuada.

¿A qué edad se considera “senior”?

Depende del tamaño y la raza. En general, perros pequeños y medianos son senior hacia los 8–10 años; grandes y gigantes a partir de los 6–7 años. Algunas razas predispuestas a displasia o artrosis pueden requerir cuidados antes.

¿La hidroterapia sirve para todos?

Es muy beneficiosa para muchos perros con artrosis, siempre que no haya contraindicaciones cardiacas, respiratorias o dermatológicas. Debe supervisarla un profesional.

¿Cuándo usar un arnés de soporte?

Si le cuesta levantarse o subir escalones, un arnés de soporte pélvico o completo reduce el esfuerzo y mejora la seguridad, especialmente en suelos resbaladizos o al salir al baño.

Plan de seguimiento y medición del progreso

  • Diario de dolor y actividad: anota nivel de rigidez matinal, ganas de paseo, cojeo y duración del ejercicio.
  • Metas realistas: por ejemplo, caminar 20 minutos sin cojeo 5 días por semana y levantarse sin ayuda.
  • Revisiones veterinarias: cada 3–6 meses para ajustar medicación, suplementos y plan de fisioterapia.
  • Revisión del entorno: comprueba regularmente alfombras, rampas, cama y uñas para mantener la seguridad.

Cuidar las articulaciones de tu perro mayor es un trabajo de equipo. Con pequeños cambios sostenidos, una buena comunicación con tu veterinario y rutinas adaptadas, tu compañero podrá seguir disfrutando de movimiento, comodidad y momentos a tu lado.

Estela
Estela

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Información
Estela - autora de Mascotanimal

Bienvenid@ a mi blog, soy Estela.

Divulgadora de bienestar animal y de cuidado consciente de todo tipo de animales. Aquí combino consejos prácticos, información veterinaria revisada y adiestramiento en positivo para perros, gatos y otros compañeros domésticos.

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